Auto Presentacion en la exposicion

 

La obra aqui reunida en el MUSEO DE ARTE CONTEMPORANEO DE BOGOTA (MAC) , es una sintesis del trabajo plástico de más de quince años del artista bogotano Lucas Posada G..
Artista de 38 años de edad, con inclinaciones hacia diversos campos del conocimiento como la antropología, la filosofía, la física, la psicología, la historia del arte, por enumerar algunos. Un humanista en esencia, un ser ‘renacentista’ que ha luchado contra las demandas de un sistema que requiere partes especializadas empacadas en individuos, incluída las artes plásticas.  Una opción de camino de vida que involucra la busqueda de los elementos comunes más que las marcadas diferencias en todas las manifestaciones de culturas.  
Admirador profundo de las culturas y sus manifestaciones en su dimensión simbólica y plástica que han surgido en Africa, Oceanía y América; pueblos considerados como primitivos bajo nuestra historia.
Es un ser que se identifica a nivel de desarrollo espiritual y de sentido de vida, más con el pensamiento de extremo oriente que con la realidad de un país católico; y en particular, a nivel de principios organizadores de la vida y ético con el pensamiento que se reune bajo el budismo.  Igualmente se identifica con la realidad de espacios sagrados que se estructuran bajo culturas indígenas de nuestro país y continente.  Considera y acepta como real el veredicto dictado por Nietzche, - dios esta muerto -, bajo este proyecto de modelo occidental, dado que los espacios sagrados del día y la vida se han disuelto en una realidad apócrifa.
Es por todo esto que su pintura, su escultura y en general su poesía van cargados de un dramatismo y una urgencia existencial que lo acercan a los principios de una corriente plástica como la del expresionismo.
Ha permanecido en distintas épocas de su vida por períodos determinados, en convivencia con comunidades indígenas de nuestro país; en el Chocó, en el Magdalena, en la Guajira y en el Amazonas.  Particularmente el departamento del Chocó es y ha sido una fuente de profunda nutrición espiritual dada la confluencia de la cultura negra y la cultura indígena, y los paisajes más insólitos que mente alguna pueda soñar, como lo es en general todo Colombia.
Es un enamorado de la mujer y del amor hacia ésta; de la contundencia de la naturaleza; y de seguir un camino de vida ascendente de conciencia y de conocimiento que permita acceder a universos tangenciales tan reales como el palpado a través de nuestros sentidos.  Universos paralelos como los de las matemáticas, la geometría, la música, la poesía y sin duda alguna las artes plásticas, a los cuales accedemos bajo cierta disposición mental dado que sólo penetramos en ellos a través de la creación y procesos de desarrollo de nuestra mente, con la ayuda de ciertas herramientas y lenguajes simbólicos.   Es un profundo enamorado de ser un homo ‘sapiens’, no por la dimensión de homo sino por la realidad potencial de conciencia y reflexión.
Tuvo el privilegio de tener como maestro y amigo a Leonel Góngora, uno de los pintores y dibujantes colombianos del siglo XX mas destacados.  Formo su pintura paso a paso investigando , leyendo, visitando exposiciones, trabajando incansablemente, y especialmente escuchando hacia su interior, nunca hacia las opiniones elevadas allá afuera.
Su arte refleja convicciones que se han forjado con el correr de los años, como que todo esta incontrovertiblemente conectado; que más que materia autónoma e infranqueable somos acumulación y organización de energía que bien explica el modelo de la física cuántica;  que a nivel epistemológico construímos el conocimiento y los modelos de realidad en forma gestalt, leyendo totalidades y no sumatorias de fragmentos de la misma; que el problema cen²tral que aqueja al individuo occidental es la comunicación, tanto hacia el exterior con el medio, como hacia el interior, de llegar a conocerse y a entenderse, de ahí la presencia del símbolo del grito;  que su arte, el arte expresionista juega un papel de espejo y refleja para el individuo lo que éste tiene por dentro; y que la creación en cualquier campo tiene vida propia y autónoma ajena al ego (entendiedo éste bajo el modelo freudiano) del artista, siendo el artista un vehículo más que un centro de pivote.  Este último párrafo encierra  en cada uno de sus enunciados, los principios que han cincelado al individuo que presenta aquí la muestra de pintura y escultura reunida hoy en el MAC.

Lucas Posada G.
Julio 2001